Martes 06 de Diciembre del 2022
Cultura y turismo

Las múltiples caras del Estado de Puebla (La hora del Sur)

Estratega es un portal y revista novedosos no sólo para Puebla, sino para todo México. Su misión es crear masa crítica y opinión pública, veneros fundamentales de cualquier democracia que se preste de serlo. No es por tanto un simple portal de noticias ni un periódico de notas comunes. Es un medio de comunicación para amplio público de cualquier parte de la aldea global ávido de ideas, controversias y artículos de opinión. Pero tampoco olvidamos que la difusión cultural del entorno que nos rodea es vital para reafirmar saberes de identidad, “lieux de mémoires” que trascienden. Un portal poblano debe dar cuenta de la enorme diversidad cultural de un Estado con una larga tradición de saberes, lenguas, etnias, mexicanos pues, crisol testigo de los “muchos Méxicos” en los que habitamos, a veces, sin plena conciencia.

Durante décadas el sur del Estado ha sido olvidado por los gobiernos locales y federales. Para nadie es un misterio que la mayor pobreza y desigualdad social y económica se refugia en las regiones del Valle de Tehuacán, Matamoros-Acatlán y Esperanza-Ciudad Serdán. Es una paradoja porque justo en estas regiones se esconden secretos increíbles que merecen mejores tiempos en la globalización contemporánea.

Ya en las crónicas precortesianas, como el Popol Vuh (Mayas quichés) el binomio maíz y hombre-dios estaban indisolublemente ligados. Un acto enorme de civilización fue sin duda la agricultura del maíz pues por la naturaleza de este cereal sólo el cultivo, vigilancia y adecuada cosecha permite su reproducción como fuente calorífica fundamental. En estos tiempos se calcula que al menos la mitad del consumo calórico de los mexicanos proviene del consumo del maíz y sus derivados. Y al igual que en los pueblos del arroz (Asia) y del trigo (Indo-Europa), entre más grande es la desigualdad social y económica, el maíz se convierte en el refugio y consuelo de los más pobres. Es un misterio el origen de la domesticación del maíz, pero no hay duda que el valle de Tehuacán, en el sur del Estado de Puebla fue un foco crucial de la expansión de la agricultura para Mesoamérica. Puede parecer muy extravagante afirmar que fue precisamente en Nuevo México, en la Cueva del Murciélago, donde el carbono 14 demostró una antigüedad en esa frontera de Mesoamérica de al menos entre 3 y 5 mil años. El grupo del arqueólogo americano Richard MacNeish detectó antigüedad del maíz en territorio mexicano entre 3500 años a. de n. e. en Tamaulipas y de 5 mil años en el valle de Tehuacán. El corredor del maíz más antiguo en territorio mesoamericano va de las cuevas oaxaqueñas al valle de Tehuacán entre 5 mil y 7 mil años antes de nuestra era. El sur del estado de Puebla es una reserva natural e histórica de estas 41 variedades de maíz de las 250 que hay en el mundo.

El maíz es continental, pues desde Canadá hasta Chile está presente en la cultura y dieta de los americanos del continente. Sigue siendo relativamente un misterio por qué y cómo se llegó a la conclusión en México de nixtamalizar el maíz para su consumo (ceniza y cal en el agua de cocción del cereal), a diferencia de otras regiones del continente donde esta práctica no se lleva a cabo. Y aquí es pertinente distinguir el maíz como producto agroindustrial del maíz de la milpa, cuyo entorno cultural es mucho más amplio pero restringido a su vez al consumo popular.

Volviendo entonces al Estado de Puebla tenemos que es uno de los cinco estados que produce la mayor cantidad de maíz del país.  Desde 2005 el INEGI viene reportando que Puebla destina el 61% del total de sus cultivos al maíz y de este total más del 90% en superficies de temporal. La semilla es en alto porcentaje nativa.

[1]

La región en verde muestra el Valle de Coxcatlán-Tehuacán. Ahí tenemos la maravilla arqueológica de la llamada Cueva del Maíz. Muy pocos poblanos conocen la zona donde se ubican los restos de maíces de los más viejos del mundo, así también de aguacate, calabaza, amaranto y obviamente el maguey. Pero ¿donde están documentados estos vestigios? Pues en el museo del Valle de Tehuacán.

 Pero no es lo único que merece la pena potenciar, visitar y poner en valor desde un punto de vista patrimonial. De fuerte raigambre mixteca es un paisaje de fósiles, cactáceas, salineras y aguas minerales. No olvidar la reserva de la biósfera de Tehuacán-Cuicatlán, que se comparte con la mixteca oaxaqueña. Tan sólo en esta reserva encontramos los bosques más densos de cactus columnares en el mundo, y la biodiversidad más rica de América del Norte. La capital administrativa de toda la región es la ciudad de Tehuacán con su catedral de la Inmaculada Concepción que data del siglo XVIII. En el interior del Ex Convento del Carmen (siglo XVII) está el museo de mineralogía y el museo del Valle. Desde octubre de 2004 el mole de caderas es patrimonio cultural del Estado. Todo mexicano conoce los refrescos de Tehuacán. Incluso muchas aguas minerales de otros estados del país son demandadas en el lenguaje popular mexicano como “beber un Tehuacán”. En el Museo Evolución de Tehuacán se puede documentar esta historia que data al menos del siglo XV antes de la era Cortesiana. La cultura Popoloca puede recorrerse en lo que se ha rescatado de la zona arqueológica.

Más hacia el interior de la zona urbana de Tehuacán salimos hacia las Salinas de Zapotitlán con su jardín botánico. Tiene un centro de interpretación ambiental donde se sigue produciendo sal, pues ahí tenemos el testigo de un brazo de mar que conectaba con el Golfo de México. Y si no se cansan amables lectores pueden ir a San Juan Raya a visitar los fósiles del cretáceo y huellas de Dinosaurios en el museo paleontológico. Además es un eco-museo comunitario, de identidad y memoria realmente digno de ser puesto en valor. Y para rematar pasar por San Gabriel Chilac nos lleva al maíz y el amaranto popoloca, y del textil bordado de chaquira con motivos prehispánicos.

Terminamos este rápido recorrido del potencial económico, turístico y patrimonial del sur del Estado, tan sólo en el valle de la región de Tehuacán con la zona arqueológica de Teteles en el municipio de Tlacotepec. Una civilización del periodo clásico, contemporánea de Teotihuacan y Cholula. Una ciudad de 60 hectáreas en lo que se ha descubierto y es sin duda el sitio urbano prehispánico más grande del sur del Estado.

Si vamos a hacer historia, comencemos por poner en valor los secretos del Estado donde vivimos. Puebla es mucho más que barroco y neoclásico, mucho más que textiles y la industria automotriz. Es un museo vivo que merece un plan de reactivación económica para acabar con sus contrastes. No puede haber riqueza cultural tan grande con un pueblo tan pobre. Es hora del sur.

Zona Arqueológica de Teteles. Sur del Estado de Puebla. (Tomada de México Desconocido)


[1] Mapa tomado de Alberto Jiménez Merino, El Campo en Puebla, Gobierno del Estado de Puebla, 2005.