Cultura y turismo

Haciendas y fábricas en Atlixco. Un pasado que perdura como memoria y recreación

Hablar de manufacturas y el « granero de América » en el siglo XVI es hablar de la ciudad y valle de Atlixco. El potencial turístico de la ciudad y cabecera del municipio es enorme. Ya desde hace algunos años algunos empresarios de la región han comenzado a convertir sus propiedades señoriales en espacios para fiestas, recepciones y bodas. Famosas ex haciendas de trigo y madereras (hacia la frontera con Matamoros) que desde el siglo XVI fueron notables centros de producción, hoy son testigo fiel de estos espacios de recreación. Pero Atlixco tiene un potencial más allá de espacios privados de diversión social. La combinación histórica entre Hacienda y Fábrica fue el secreto del auge económico de la región hasta el crack de 1929, cuando el textil y las haciendas declinaron como competencia importante en el mercado internacional y poco después, en el nacional. Testimonio mudo de esta realidad es el corredor fabril del río cantarranas, afluente del Atoyac, que desciende de las faldas del Popocatépetl y fue el pretexto para crear las colonias obreras más importantes del México pre y revolucionario entre 1880-1940. Desde la antigua fábrica de la Concepción, la más enclavada en la mancha urbana actual de la ciudad de Atlixco, hasta el corredor y caseríos obreros de las fábricas de El León y Metepec, el paisaje agrario ha caracterizado al valle en una singular e histórica relación. Agua y ríos del deshielo volcánico explican muy bien por qué los trigos de la región fueron abundantes y de gran calidad para el mercado novohispano hacia la mar océano desde el XVI. Pero en el siglo XIX explican también muy bien por qué la pureza de las aguas de los ríos que bajan hacia la ciudad fue clave para construir fábricas textiles de medianas y grandes dimensiones, gracias a la higroscopia de las aguas que sirvieron para los acabados textiles de fábricas como El Volcán, El León y Metepec. Con la desindustrialización temprana del textil mexicano entre 1954-1980 todas las fábricas de Atlixco (y una gran mayoría del país) tuvieron que cerrar sus puertas o reconvertirse en maquiladoras de todo tipo. Ejemplos del primer caso fue Metepec y la Concepción, y de lo último El Volcán y El León. Pero el paisaje agroindustrial quedó plasmado en la región y a pesar de que la reconversión económica arrojó a la vida productiva del valle hacia la producción de flores o a la migración de gran parte de la población periférica a la agricultura estacional en los Estados Unidos. La ruta de la hacienda-fábrica está intacta y digna de ser redescubierta con fines culturales y turísticos. Pero ¿por qué las haciendas quedaron ligadas a un paisaje manufacturero en los siglos XIX y XX? Quizá el ejemplo más emblemático sea el de la ex fábrica textil de Metepec.
Ex Hacienda de San Diego Metepec. Estado actual. Hoy en día Metepec es un centro turístico popular público con un spa y zonas de recreo de familias en torno a los viejos edificios de la fábrica, las casas de los empleados y un pequeño museo de los trabajadores donde permanece actualmente el centro de documentación y archivos históricos de la Compañía Industrial de Atlixco SA, que operaba la fábrica durante los años 1902-1940 aproximadamente, y la comunidad de trabajo de Metepec, a partir de la década de 1940 hasta el cierre en 1967. Pero pocas personas recuerdan que el paisaje original de la gran fábrica fue el espacio de la ex Hacienda de San Diego hoy en ruinas, como se aprecia en la foto. Y no pudo haber sido de otra forma, porque gracias al espacio agrícola y cultural de la hacienda se concentró mano de obra y agua, además de aimentos para la nueva clase obrera de las fábricas y de la región.
El Centro vacacional IMSS-Metepec hoy La ruta turística bien puede comenzar siguiendo la vereda del río cantarranas desde el centro de la ciudad de Atlixco con la ex fábrica de la Concepción (conocida como La Concha) hasta Metepec. Los restos de las haciendas a lo largo y ancho de la vereda es evidente y están esperando el detonador cultural necesario para su puesta en valor.
Corredor agro-manufacturero del Río Cantarranas. La ex fábrica de la Concha fue la primera que marcó el camino industrial del valle a mediados del siglo XIX. Hoy parte de la misma tiene un uso comercial ajeno a su origen. Para el visitante y el lugareño lo que importa es referenciar que historia hay detrás de estos edificios y que valor patrimonial de identidad pueden tener para las nuevas generaciones y para la economía regional.
Ex fábrica de La Concepción en el primer cuadro de la ciudad de Atlixco. Colección privada.
Foto histórica del Siglo XIX de la ex fábrica de El Volcán y su paisaje agrario. Como conclusión nos queda claro que Atlixco y su corredor agro-manufacturero todavía tienen suficientes espacios de memoria que pueden recrear y hacer comprender al lugareño y al visitante el proceso de la producción y la vida de miles de trabajadores durante más de dos siglos. Cuando se considera al paisaje como un conjunto, los vestigios industriales adquieren diferentes significados además de informar, entretener y motivar la conciencia y la conservación. Su objetivo deberá ser, por tanto, proteger las tres funciones básicas que giran en torno al paisaje cultural que rodea al valle:
  • Conservación / reutilización
  • Divulgación / aprendizaje
  • Investigación / Documentación
No dejen de visitar este paisaje único en el país. Aquí… en Atlixco. Humberto Morales Moreno TICCIH CMCPI AC RED/INCUNA